Home » Noticias » Más allá de los premios; los de siempre

Más allá de los premios; los de siempre

Momento de entrega de reconocimiento en Brémen, Alemania.

Más allá de los premios; los de siempre

Por Heidy Alachán

Usted, 
compañero, 
es de los de siempre. 
De los que nunca 
se rajaron, 
¡carajo! 
De los que nunca 
incrustaron su cobardía 
en la carne del pueblo. 
Usted, 
compañero, 
que no traicionó 
a su clase, 
astro de ternura, 
tendrá edad de orgullo, 
para las multitudes 
a usted, 
al humano y modesto, 
al de los de siempre, 
al inquebrantable 

(…)
Otto René Castillo

Hace alrededor de once años, un 14 de mayo del año 2008, una voz pronunció la primera proclama del Movimiento Amplio por la Dignidad y la Justicia. Luego de 38 días de huelga de hambre, convocó a nuestro pueblo; “el más hermoso, el honesto, el que tiene una sola cara de dignidad, el que se ha levantado a la voz de la justicia y en contra de la corrupción” e indicó que el reto era que ese movimiento se encarnara en cada uno de los hondureños y hondureñas honestas y ahora, a once años de ese momento, continuamos escribiendo la historia.

Organizar y formar, formar y organizar, crear, pensar, proponer, hacer, fueron y siguen siendo las tareas que le dan sentido a la militancia en ese movimiento y así, la historia del MADJ puede resumirse en la comprensión de que la construcción de la patria no tiene horarios ni días hábiles, que librar las luchas es ser parte de ellas, es encarnarlas y vivirlas con el amor al límite, pero también con el sudor que implica dar la batalla codo a codo. Es entender que perseguir la victoria requiere la no existencia de cálculos ni comodidades.

Han sido once años de disfrutar y valorar la sabiduría que se construye en colectivo y la ternura que no requiere formalidades ni procedimientos, que se expresa en cosas simples pero hermosas, como la sonrisa del compañero o la compañera que tiene la certeza de esa palabra. Once años de lecciones y aprendizajes, entendiendo a base de experiencias, la urgencia de mirarnos a nosotras mismas auto críticamente y preguntarnos día a día qué más hace falta entregar para que la realidad responda a nuestros sueños y darlo.

Ha habido también muchos otros momentos de victorias con sabor a pueblo. Empresas mineras expulsadas, comunidades organizadas, tribunales sin más remedio que reconocer las luchas legítimas, siendo testigos de la palabra que reivindica y dignifica. Campamentos, asambleas populares, la significación cada vez más profunda y contundente de las palabras dignidad, justicia y soberanía.

Y en medio de las tantas personas que hemos escrito esta historia, quienes han llegado y permanecido, quienes han dejado de estar, y quienes estamos ahora, han estado los rostros de Víctor y Martín Fernández, que como bien escribió Otto René Castillo, son de los de siempre.

En el MADJ nunca entendimos de premios y mucho menos de competencias, entendimos que luchar por la dignidad es nuestra única opción de vida y la asumimos. Y ahora, que a más de 9 mil kilómetros de este paisito nuestro, han decidido reconocer nuestro trabajo, es imposible no hablar en voz alta del valor de la presencia y la vida de nuestros compañeros, de los “humanos y modestos, 
inquebrantables”, con los que compartir luchas y sueños ha sido fuente de crecimiento en el amor y la ternura.

No podemos dejar de agradecer que después de 38 días de huelga, sin recibir alimento, Víctor Fernández aún tuviera fuerza para pensar y echar a andar este sueño nuestro de hacer la dignidad posible. Que luego de acuerpar la huelga, Martín Fernández estuviera firme y listo para construir con marca propia la lucha contra la corrupción y por la justicia.

Podríamos hacer sin duda un homenaje con una larga lista de los logros profesionales que cada uno ha obtenido a largo de sus vidas, pero la mejor forma de agradecerles es reconociendo y nombrando a los humanos siempre dispuestos, con la luz y la fuerza que solo da la determinación y la entrega total a lo que se cree.

Reconociéndolos y nombrándolos por supuesto, como los compañeros que han dado sentido y encarnan lo que el MADJ es y proyecta continuar siendo. Los compañeros que han insistido en que este espacio sea una escuela amorosa y solidaria donde crezca y se forme en todos los ámbitos, pero sobre todo en el plano humano, sustancial y del compromiso, toda persona que como lo indicó la primera proclama, tenga una sola cara de dignidad y asuma con su propia vida las luchas.

Los que nunca han tenido cálculo en poner a disposición del colectivo todas las condiciones para ser y crecer, que nos han demostrado con su vida cada uno de sus discursos. Con quienes hemos entendido que la palabra coherencia se escribe con los pasos propios. Con quienes entendimos la diferencia entre observar y ser cada una de las luchas, que puede hablarse de estas con empatía, o escribir sobre ellas desde un escritorio pero que se sienten como propias cuando se anda al  lado de nuestra gente. Y de quienes es obligatorio decir que la transparencia de su mensaje no necesita intérpretes. 

Decir, parafraseando a Neruda, que son de quienes lo único que importa es que están llenos de pueblo: vale decir, de optimismo, de indeclinable determinación de vivir y luchar porque, aun cuando todo es aún tan frío y tan oscuro, tienen el privilegio de ver con los ojos de los que no han nacido todavía y el panorama es solidariamente hermoso. Quienes tienen la dicha de disfrutar su día a día a la luz de un compromiso de vida y que sumado a eso, tienen el privilegio de que su determinación traspase los rincones de distintos países.

Hoy han recibido con sonrisas un premio en nombre de todas las que soñamos en colectivo  y despiertas esto que llamamos Movimiento Amplio, en nombre de quienes ya no están y sus legados nos dan la fuerza para honrar sus vidas y seguirlos nombrando. Hoy han recibido con sonrisas un premio, y detrás de su sonrisa y sus palabras, quienes conocemos de su calidad humana, sabemos que habitó toda la ternura y el amor con el que cada día luchan a nuestro lado, con el que cada día le siguen dando sentido a la condición de compañeras.

Hoy han recibido un premio en nombre de todas y nosotras hemos recibido la certeza de que más allá de los premios, están los de siempre con la certeza de que la dignidad no tiene fronteras.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *